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Nos escondimos en aquel baño tan sucio y a la vez tan excitante y comenzamos a sentirnos. Jamás había besado a una mujer aunque siempre había querido ¿Dónde estaban las lesbianas?
Ella tenía novio y estaba fuera, esperándola al otro lado de la pared, mientras nuestros labios se saboreaban y nuestras manos palpaban nuestras curvas cuidadosamente. Sonrío al pensar en el pobre novio pensando en que tipos de comentarios me estaría haciendo Aina acerca de él, mientras tomaba su cerveza y esperaba con su mejor perfil nuestra salida de aquel baño pasional.
Recuerdo que nuestros besos eran intensos, me besaba el cuello y yo le susurraba que no parase, pero la puerta no tenía cerrojo y se abrió. Separamos nuestros cuerpos inmediatamente y con la cabeza agachada entre risas nos largamos del mundo que yo quería. Jonás estaba inquieto y nos dijo que pensaba que se nos había tragado el vater, se acerco a mi querida Aina y me la arrebató dándole un beso de tornillo y alejándola de mí, para siempre.
Ella empezó a evitar quedar conmigo. Yo me planté en mi casa y dejé que me invadiera la tristeza durante meses hasta que decidí salir y afrontar que no quería saber nada mas de Aina .Mis padres no entendían cual era mi disgusto, siempre había sido la niña rara, la oveja oxidada, y por mucho que hacían para sacarme de mi infierno, no solté palabra.
Comencé por quedar con un grupo de gente, conocidos de clase, gente sin importancia en mi vida pero que me integraron con una simple llamada al móvil de Sara, una buena chica que pareció comprenderme. Sara me dijo que a rey muerto rey puesto y se empeño en presentarme a Oscar, un chico que resulto muy simpático y morboso. En ningún momento le conté a Sara que mi ex se trataba de una mujer porque para mi no hay sexos, para que darle tanto valor, aunque de todos modos, tampoco me atrevía. Lo que si que le conté es que había tenido una relación secreta, por cosas de la vida, durante tres meses y que al principio parecía emocionante pero al final me destrozó por dentro. Y era cierto. Todas las noches que Aina se iba a casa de Jonás me las pasaba llorando porque ella me pertenecía ¡Su cuerpo me pertenecía! Y me pegaba a mi misma pensando en que los sucios dedos de ese desgraciado estaban tocando de arriba abajo lo que yo mas quería, el cuerpo mas delicado y frágil que había visto y que cuidaba y regaba para que siguiera floreciendo así de lindo. Aina no entendía mi dolor, nunca me entendió, y besaba delante mío sin parar a su novio para que me acostumbrara, las cosas siempre iban a ser así, pero a lo único que me acostumbre fue a sufrir.
Oscar fue mi rey puesto a mi Aina muerta, así que todos los días quedaba con Sara y compañía. Tal fue la confianza con mi nuevo novio que llegamos a conocernos mucho en muy poco tiempo y creí, que necesitaba contarle a alguien lo que siempre había callado, que era bisexual, así que sin más, empecé a decirle que había algo que quería confiarle. Al terminar mi historia, Oscar se levanto y se fue.
Recibí llamadas de sus amigos llamándome desviada mental y zorra lesbiana. Entre en un estado de shock y me escondí en el ultimo cajón del mundo del que no quería volver a salir, me sentía sucia, utilizada, despreciada, no merecía vivir, no quería vivir, y lloraba tanto que mis ojos se mantenían hinchados día y noche durante semanas, meses…Deje de sentir que tenia la misión de sufrir en la tierra y pase a pensar que mi misión real era morir. Soñaba con baños del horror llenos de móviles colgados por las paredes en las que resonaban las voces de Aina y Oscar llamándome puta y me despertaba de un grito en medio de la noche, en la cual ya no volvía a conciliar el sueño y me mantenía en vela. Decidí aprovechar para hacer cosas y distraerme con mi ordenador jugando al tetris o pintando algún barco hundido en medio del mar. Harta de mi soledad me metí en la cama y jugué conmigo misma pensando en mis noches con Aina y su piel fina rosada blanquecina.
Una mañana llamaron a mi portal, era Sara, no entendía que pintaba ella en mi casa si desde las llamadas de sus amigos insultándome no volví a saber nada mas de ella pero me suplico que le abriera y pensé que ya no tenia nada mas que perder así que le deje subir.
Entre lágrimas me pidió perdón y me dijo que durante todo este tiempo se había sentido fatal por no volverme a llamar y despreciarme de tal modo. Al parecer Oscar aun no se había cansado de gastar bromas acerca de mis gustos sexuales y cada vez que alguien le brindaba una oportunidad se mofaban de mi y todos reían a carcajadas, hasta contaba intimidades nuestras en la cama.
Entonces aun me afirme mas en que no hay distinción entre los dos sexos establecidos, Aina, ella tan bonita, tan cruel, tan egoísta y Oscar, tan guapo, tan hipócrita, tan bastardo, no los podía diferenciar en nada. Los dos habían sido capaces de hacerme daño después de que yo les diera lo mejor de mi misma. A día de hoy he aprendido que simplemente hay gente buena y gente mala, gente que no te conviene y gente que te quiere de verdad, pero eso lo comencé a aprender cuando de verdad conocí a una buena persona que me demostró que yo valía, y todo comenzó cuando entre sollozos y disculpas Sara se abalanzó hacia mi en el primer beso de una bonita historia que todavía no ha terminado y que por supuesto ha sufrido los rechazos y las burlas de muchas personas contra las cuales seguiremos luchando hasta que aguanten nuestros cuerpos doloridos de sus golpes aunque gozosos de libertad.
Un ateo, mientras caminaba a través de la selva, sonriendo ante la belleza que
había a su alrededor, pensó:
- Qué milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución....
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río.
Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo estaba yendo el camino hacia él.
El hombre empezó a correr como un rayo y, cuando tuvo coraje para darse la vuelta,
vio que el oso lo estaba alcanzando.
Trató de retomar sus pasos, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho y levantó una pata
para aporrearlo.
El ateo gritó:
- ¡¡¡Ay, Dios mío!!!
El tiempo se detuvo... El oso se congeló...
La selva estaba en silencio y hasta el río paró de moverse.
Una luz blanca brilló sobre el hombre y una voz resonó desde el cielo:
- Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que no existo y
abonas la concepción de un accidente cósmico. ¿Esperas que te ayude en esta
situación? ¿Puedo contarte como un creyente?’.
El ateo miró hacia la luz y dijo:
- Sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un
cristiano, pero quizás podrías convertir al oso al cristianismo.
La luz se fue, el río comenzó a andar y los sonidos de la selva se reiniciaron.
Entonces, el oso bajó su pata derecha, puso sus dos patas juntas, inclinó su
cabeza y dijo:
- Te doy gracias, mi Dios, por el alimento que voy a recibir....

Erase un punki que pateaba al cantante de cierto grupo porque se aburria...
Hasta grita Oi Oi Oi!
para hechar unas risas:
Se encuentran un anarquista y un facho en una calle de Madrid un poco antes del comienzo de la guerra civil española.
Sabes como se le llama a la Constitución Europea ?Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/